Hay multitud de estudios que demuestran que ya sea por qué estás en una guerra o criando a un hijo con necesidades especiales, luchando contra un cáncer, o atravesando por un divorcio la autocompasión te da la fuerza para superarlo.

Nuestro cerebro se concibió para abordar amenazas físicas, pero ahora la mayor parte de las amenazas nos las creamos en la cabeza con cosas tales como …no valgo lo suficiente. Pero haciendo lo contrario aceptándonos y consolándonos y aprovechando el poder de la autocompasión, podemos abordar el dolor y la fragilidad de un modo amable y cariñoso.

Naturalmente entrenar tu voz interior, a hablarte a ti mismo tal y como lo harías a tu mejor amigo no es fácil. Es muy común que las personas sientan compasión por los demás, pero carezcan de la capacidad de mostrarse amor a sí mismas.

Si eres muy crítico contigo mismo, es más fácil juzgar a los demás. Tratar de cambiar por la fuerza, la voluntad y el ego solo funciona a veces. A través de la compasión surge algo superior a nosotros, llámalo gracia, poder supremo, o sabiduría del cuerpo. Y el cambio, se torna posible.

Cuando te empiezas a hablar con más amabilidad, a dejar de castigarte por tus errores, y a tratarte con cariño, te sientes más relajado, más alegre y por consecuencia, empiezas a ser más amable con los demás y dejas de emitir juicios sobre ti, y sobre la otra persona.

Trátate como a un amigo

Cuando has tenido un mal día o estás pasando una mala racha, imagínate que un amigo o un familiar cercano acuden a ti con el mismo problema con el que tienes que lidiar. Pregúntate a ti mismo que le dirías. ¿Qué tono de voz emplearías? ¿Qué postura corporal adoptarías?

Ahora, aplícate esas palabras, tono y lenguaje corporal a ti mismo. Al principio te parecerá raro decirte está bien, estoy aquí por ti, pero al final te acostumbras. Dejas de criticarte constantemente y de ponerte por los suelos.

Escríbele una carta a tu ansiedad

Cuando sientas que el sufrimiento empieza a superarte, inicia un dialogo con tu superación. “Por ejemplo, puede ser algo como: Estimada María, soy tu agobio. Deja que te diga algo, esto es demasiado. No puedo con ello. Estoy asustado. ¿Qué va a pasar?” y después responde algo así como: “Querido agobio, te escucho. Esto está siendo duro, y vamos a ir poco a poco.

Eso hará que tus niveles de ansiedad disminuyan, y sientas un incremento de tu felicidad.

Consuélate

El contacto con uno mismo puede liberar oxitocina y ayudarnos a sentirnos más seguros. Según la Doctora Kristin Neff, coautora del libro “Se amable contigo Mismo” aplicar la técnica de poner ambas manos sobre el corazón darte a ti mismo un abrazo, acunando tu rostro entre las manos es de lo más reconfortante.

Cada día, cualquiera de nosotros tiene la capacidad de cambiar la vida de otra persona a través de la compasión.