Mostrarme como una persona vulnerable nunca ha sido lo mío.

En el pasado siempre pensaba que lo más conveniente era ocultar mis defectos y aparentar ser fuerte en todo momento y en cualquier circunstancia.

Porqué de lo contrario me vería como una persona débil, y por lo tanto, la gente se aprovecharía de mí y me lastimaría o no les agradaría.

Con el tiempo me di cuenta que esta creencia iba acompañada de mi constante esfuerzo por hacer todo a la perfección y, como consecuencia, a mi deseo de sentirme aceptada y querida.

En el campo laboral y profesional estaba convencida de que para generar confianza, credibilidad y buenos resultados, debía mantener una imagen de excelencia y de competencia absoluta.

No me daba permiso para equivocarme.

Desde que he empezado en el camino de mostrarme tal y como soy y mostrar mis inseguridades, me siento más auténtica y más libre.

Y mis relaciones son más auténticas y genuinas.

Mostrarte honestamente vulnerable es más beneficioso para ti como persona, para tu profesión y para tu vida en general porque te sientes segura de ti misma y no te importa lo que dirán.
MOSTRAR TUS VULNERABILIDADES NO TE HACE MENOS PROFESIONAL

De alguna forma, existe en nuestra cultura un modelo de conducta que nos lleva a ocultar nuestras debilidades; donde además, tenemos que aparentar y creernos que hay que esforzarse por ser los mejores.

Cuando desempeñamos nuestros roles cotidianos, tanto en el ámbito profesional como en el personal, nos proponemos que hay que ser los mejores cueste lo que cueste….

Esto nos conduce hasta el extremo de la autoexigencia, sin que tengamos consideración alguna hacia nosotros mismos y hacia nuestro propio proceso de aprendizaje.

Incluso pudiendo perder la perspectiva de nuestras prioridades esenciales en la vida. Rumbo hacia la desconexión consigo mismo donde no se sabe lo que se quiere, donde no se sabe hacia dónde se va.


¡CUIDADO! – No entiendas vulnerabilidad como debilidad. No son lo mismo.